Causas de diarrea en terneros

Uriel Esteban Sierra Zuleta*, José Darío Mogollón Galvis** El presente artículo describe algunas de las causas más frecuentes de diarrea en terneros causada por microorganismos, para lo cual aborda, en principio, el tema de la sintomatología de las principales patologías entéricas originadas por bacterias, pasando luego a las causadas por virus, para finalizar con las ocasionadas por protozoos. Posteriormente se describen los eventos que preceden al desarrollo de la diarrea y los métodos para establecer un diagnóstico, y finalmente se presentan algunas acciones para la prevención y sugerencias para el tratamiento curativo. 1. PRINCIPALES CAUSAS DE LA DIARREA 1.1. De origen bacteriano Colibacilosis Escherichia coli es la especie predominante en la microflora normal del tubo digestivo en la mayor parte de los mamíferos, y se elimina por la materia fecal al exterior. Se puede encontrar en el medio ambiente, puesto que sobrevive cierto tiempo en el agua y alimentos. E. coli causa diarrea en terneros como resultado de septicemia (estado en el cual las bacterias pasan a la sangre) o infección entérica (permanecen afectando solamente el intestino). Las cepas de E. coli patógenas (aquellas que están en capacidad de causar enfermedad) poseen diferentes factores de virulencia que contribuyen en conjunto a causar afección. Las cepas de E. coli circulantes en el campo se pueden clasificar en cepas enterotoxigénicas, enteropatogénicas, enterohemorrágicas, enteroadherentes y enteroinvasivas, dependiendo de si están en capacidad de producir toxinas o si producen lesiones entéricas que cursan con hemorragia o con otro tipo de problemas en las microvellocidades del intestino. En terneros la colibacilosis enterotoxigénica es la forma más común, pero también se ha descrito la colitis (inflamación del colon) enterohemorrágica. La colibacilosis septicémica ocurre en terneros menores de 2 semanas de edad. Existen dos factores determinantes para la ocurrencia de esta forma de colibacilosis; el primero de ellos es una ausencia parcial o completa de consumo de calostro por parte del ternero, lo que le impide tener acceso a la protección pasiva que la madre le transmite por este medio; el segundo es la exposición del animal a una cepa de E. coli que tiene la habilidad de invadir y multiplicarse en la sangre, para producir bacteremia y luego septicemia y endotoxemia. La fiebre no siempre está asociada a la septicemia y, por lo tanto, no puede utilizarse para descartarla. En los terneros septicémicos se puede apreciar moderada diarrea, depresión y colapso debido a la endotoxemia. La colibacilosis enterotoxigénica es la más frecuente en los terneros recién nacidos, principalmente en la primera semana de edad (3 a 5 días). Puede también afectar animales de un día y raras veces a los de 3 semanas. Los animales afectados presentan diarrea profusa con color amarillo o blanco. Inicialmente la temperatura es normal, pero a medida que avanza la enfermedad puede presentarse hipotermia. Los animales no maman ni beben, según el grado de deshidratación (8 al 12%) y presentan acidosis y debilidad general. Salmonelosis La mayoría de los serotipos de Salmonela que se han aislado de los bovinos son de tipo "no huésped específico" lo cual quiere decir que una cepa puede infectar varias especies de animales e incluso al hombre. Los serotipos más frecuentes que causan Salmonelosis clínica son: S. typhimurium, S. dublín, S. muenchen y S. copenhagen. Los terneros afectados por este tipo de agentes generalmente están entre 10 días y 3 meses de edad, aunque se pueden afectar a cualquier edad. Se han descrito tres formas clínicas de Salmonelosis en terneros: septicemia, que coincide con la forma sobreaguda (repentina) de presentación de la enfermedad; aguda, ubicada por lo general sólo en el intestino y de curso relativamente rápido; y crónica, relacionada con una presentación casi permanente de la afección. En la forma septicémica los terneros mueren sin presentar signos clínicos; algunos animales pueden mostrar depresión o inapetencia; otros, presentan tanto signos nerviosos (animal caído y frecuentemente convulsionando) como gastrointestinales (diarrea y cólico). En la forma aguda es posible observar fiebre, inapetencia, depresión, diarrea y deshidratación. 1.2. Agentes virales Los Rotavirus están asociados con cierta frecuencia a problemas de diarrea en terneros. Típicamente, estos virus pertenecen al serogrupo A y causan diarrea en terneros de 4 a 14 días de edad, pero también se pueden afectar terneros más jóvenes o hasta de 30 días. La predilección por terneros de esta edad parece ser debida a que muchas veces cuentan con anticuerpos antirotavirus en el calostro, lo cual les confiere protección local (a nivel del intestino) hasta las 48-72 horas, cuando desciende el nivel de anticuerpos en la leche. El curso natural de la infección en el campo se caracteriza por una aparición súbita de la diarrea, que se disemina rápidamente entre los terneros que estén presentes en el hato. Los signos clínicos incluyen rechazo a pararse para mamar, depresión moderada, salivación y diarrea amarilla acuosa. La diarrea dura 1-2 días en casos sin complicación, pero puede extenderse hasta 3 a 5 días si hay infección bacteriana secundaria. Los Coronavirus causan problemas en terneros de cualquier edad, pero en particular afectan con mayor frecuencia a animales entre 4 y 30 días. El efecto patológico involucra cambios tanto en el intestino delgado como en el intestino grueso. En el intestino delgado destruyen las células epiteliales de las vellosidades, causando una atrofia más severa que la producida por los Rotavirus; en el colon en espiral también causan una destrucción muy grande de las células de la mucosa. Clínicamente los Coronavirus se asocian con signos de colitis, como tenesmo (esfuerzo permanente por defecar) y presencia de moco abundante en las heces, acompañado de rastros de sangre. La infección se perpetúa en el campo debido a que los animales adultos excretan partículas virales. Esta excreción es mucho mayor alrededor del parto. 1.3. Protozoos La Criptosporidiosis es una causa importante de diarrea en terneros. La infección y la presentación clínica de enfermedad se ha descrito con mayor frecuencia en terneros, no así en animales adultos. En terneros la enfermedad es más común entre 1 y 3 semanas de edad (rango entre 3 y 30 días). Los signos predominantes de la Criptosporidiosis incluyen diarrea, incremento en la frecuencia de defecación, tenesmo, anorexia (pérdida del apetito), disminución de peso y deshidratación. La fiebre no es un rasgo característico de esta enfermedad. 2. EVENTOS QUE PRECEDEN AL DESARROLLO DE LA DIARREA La transmisión de estos agentes es generalmente de tipo oral-fecal por parte de los adultos que contaminan el medio ambiente en que se encuentran los neonatos. El deficiente consumo de calostro es un factor predisponente muy importante. Las cepas de E. coli enterotoxigénico que afectan a los terneros producen una toxina termoestable (TS), la cual estimula la secreción neta de líquidos y electrolitos desde los vasos sanguíneos hacia la luz intestinal, causando deshidratación e imbalance electrolítico. Este tipo de Colibacilosis no produce daño en la mucosa intestinal, y lo que en realidad ocurre es una alteración bioquímica. Los protozoos y los virus entéricos causan diarrea como resultado de la dificultad para absorber nutrientes a través de la pared intestinal, debida a una destrucción de las vellosidades del intestino delgado. Como los animales reciben alimento, éste, parcialmente digerido, se fermenta en el intestino grueso promoviendo el desarrollo bacteriano y, adicionalmente, ejerciendo un efecto osmótico que moviliza agua hacia el intestino y contribuye a la diarrea. En caso de la Salmonelosis lo característico es una inflamación de la mucosa intestinal, que incrementa el tamaño de sus poros, aumenta la presión hidráulica dentro de la pared intestinal y destruye la superficie de absorción. La Salmonella induce la formación de prostaglandina, lo cual ocasiona una pérdida de fluidos similar a la descrita para el E. coli. 3. DIAGNÓSTICO A continuación se presentan algunos métodos y aspectos que debe tener en cuenta el médico veterinario en el momento de establecer las causas de la diarrea. Historia clínica Los terneros afectados con diarrea por E. coli tienen, por lo general, menos de una semana de edad. Los afectados con Rotavirus y Coronavirus pueden tener entre un día y un mes de edad, y los afectados por Cryptorporidium spp más de una semana. Hallazgos de necropsia En la Colibacilosis septicémica pueden no encontrarse lesiones detectables a simple vista y, por lo tanto, el diagnóstico depende del aislamiento del microorganismo de los tejidos y de sangre del corazón. En casos menos sobreagudos se pueden observar hemorragias petequiales en las membranas, así como enteritis. En ocasiones se puede detectar un exudado fibrinoso en las articulaciones y cavidades serosas, y puede haber inflamación del ombligo, peritonitis, neumonía y meningitis. En el caso de la Colibacilosis entérica se puede encontrar deshidratación de la carcasa, el tracto intestinal está lleno de un contenido acuoso amarillento, el abomaso también puede estar distendido con líquidos y puede contener coágulos de leche. La Salmonelosis septicémica no produce lesiones muy específicas; se pueden encontrar en ocasiones hemorragias petequiales en las membranas serosas y en la grasa coronaria del corazón (epicardio). Si se trata de un caso de enteritis causada por S. Typhimurium, el intestino delgado así como el grueso pueden estar congestionados y dilatados por fluido. Los ganglios mesentéricos aparecen congestionados y aumentados de tamaño, y se pueden encontrar restos de fibrina (tejido necrótico) sobre la superficie de la mucosa intestinal. En casos crónicos es posible hallar bronconeumonía, meningitis o enteritis. Los terneros que mueren por enteritis asociada a Rotavirus tienen menos de 72 horas de edad; aparecen deshidratados, con los ojos hundidos, el intestino está distendido, con un contenido amarillo, y la pared intestinal se puede apreciar transparente y muy delgada. El color del intestino es normal y no hay congestión. Histopatología Los Rotavirus y Coronavirus causan destrucción de las células epiteliales de las vellosidades intestinales. Las vellosidades aparecen cortas y con una superficie irregular. En casos de Coronavirus las criptas intestinales en el colon contienen células descamadas y detritus celulares. En contraste, el E. coli enterotoxigénico no produce daño en la mucosa intestinal, ésta conserva su integridad. Microscopio electrónico Las infecciones por Rotavirus y Coronavirus se pueden diagnosticar por medio de la detección de las partículas virales, usando tinción negativa a partir de muestras de materia fecal. Flotación fecal Los ooquistes de Cryptosporidium se pueden detectar por este examen, por flotación de las heces, o realizando frotis de materia fecal coloreados con Giemsa o Zielh Neelsen. ELISA Los Rotavirus se pueden detectar en la materia fecal por medio de pruebas de ELISA que detectan el antígeno viral. Cultivo bacteriológico Las muestras de materia fecal se pueden cultivar para aislar el E. coli y la Salmonella spp, y luego se procede a la serotipificación de los aislamientos usando antisueros específicos. 4. PREVENCIÓN Numerosas investigaciones han señalado que el calostro es muy importante para prevenir la morbilidad y mortalidad de los terneros por diarrea. La eficiencia de la absorción de inmunoglobulinas se reduce en un 50% entre el nacimiento y las primeras 12 horas de vida. Los terneros recién nacidos deben recibir calostro en una proporción de por lo menos el 10%-15% de su peso vivo durante las primeras 12 horas y, preferiblemente, dentro de las primeras 6 horas; así, un ternero de 40 kg necesita 4 a 5 litros. De otro lado, la vacunación de vacas preñadas con un antígeno fimbrial K99 (F5) de E. coli purificado o con una bacterina de células completas de E. coli que contenga suficiente antígeno K99, puede reducir en forma significativa la presentación de la diarrea neonatal en terneros. En general, se recomienda que las vacunas se apliquen a las vacas entre 6 y 3 semanas antes del parto. La administración oral a los terneros, de anticuerpos monoclonales específicos contra K99 (F5) durante las primeras 12 horas de vida, puede también ayudar a reducir la presentación de diarrea. En el caso de sistemas de producción de leche donde los terneros se levantan en alojamientos portátiles, en condiciones semiintensivas o en estabulación, las condiciones de higiene deficientes, tanto en la instalación como en los equipos, y las situaciones que le generen estrés a los animales, favorecen la presentación de diarrea. Por tal razón, siempre se debe tener en cuenta un programa de higiene y desinfección de equipos e instalaciones utilizando lavado con agua a presión y uso de un detergente para remover la materia orgánica, y luego sí usar un desinfectante. 5. SUGERENCIAS PARA EL TRATAMIENTO El tratamiento en casos sin complicaciones depende de la estimación del grado de deshidratación, severidad de la acidosis y presencia de hipotermia e hipoglicemia. Las consideraciones generales para dicho tratamiento son: La modificación de la dieta, reposición de los electrolitos, tratamiento con antimicrobianos, uso de protectores de la mucosa intestinal y manejo zootécnico adecuado del problema diarreico. En deshidrataciones severas con acidosis se recomienda el uso de soluciones que tengan bicarbonato. Dentro de los antibióticos se sugiere emplear los aminoglicocidos, las Quinolonas y las Cefalosporinas. FUENTE: CARTA FEDEGAN. EDICIÓN # 82.
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Comentarios

hola. bueno quiesiera saber un poco mas sobre la diarrea en terneros  en cuanto a su relacion con la administracion temprana de alimento balanceado y forraje(antes de los 5 meses)

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